Hay tres cosas básicas y fundamentales para tener en cuenta en el momento de elegir vivienda.
El primero es el económico, que hace referencia al costo de la vivienda versus el presupuesto con el que se cuenta. Si no se tiene el dinero en su totalidad, es importante antes de embarcarse en la aventura de buscar vivienda, consultar con su banco de confianza la capacidad de endeudamiento para este fin. Tener en cuenta las cuotas y las diferentes opciones como leasing habitacional o crédito hipotecario. Preguntarse cuanto puedo pagar por una vivienda?.
El segundo aspecto a tener en cuenta es el de la satisfacción de necesidades. Como la compra de vivienda es aspiracional y es motivada muchas veces por la emoción, es importante estar muy claro en lo que se necesita antes de lo que se desea.
Si uno es cabeza de familia y tiene niños pequeños, tal vez el hecho de que exista un parue cercano va a determinar la decisión de compra. Si se tiene hijos adolecentes o universitarios, tal vez la cercanía a una estación de Transmilenio va a importar en el momento de la toma de decisiones. Aspectos como la seguridad, el entorno o barrio, centros comerciales o mercados cercanos, vías de acceso, todos estos elementos se deben tener muy en cuenta en el momento de buscar en un sector determinado que cumpla con mis necesidades.
El tercer elemento comúnmente es muy olvidado pero es igual de importante y es el de la valorización a largo plazo que tenga el inmueble que estoy adquiriendo. No es la regla que los Colombianos que compran vivienda lo hagan con una visión a largo plazo, pero si es importante que piensen si lo que están comprando tendrá una buena valorización en el tiempo? Si será fácil de vender en un futuro. Finalmente lo que se hace es una inversión y como toda inversión debe ser mesurable y cuantificable en cuanto a lo que se valorice o no en el tiempo. Muchas personas han construido sus fortunas a costa de este principio y sus inversiones inmobiliaras han tenido la constante que se han vuelto muy rentables en el tiempo.
Seguramente las personas que compraron y creyeron en un proyecto como Unicentro en la Bogotá de 1976 fueron considerados como locos al invertir en un potrero donde se hizo este centro comercial. Hoy seguramente serán la envidia de sus congeneracionales y con esa decisión en el pasado aseguraron el futuro de sus nietos por generaciones.
